EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS.
Para poder competir, las empresas hoy, buscan personas que puedan adaptarse rápidamente a nuevas tecnologías, procesos y productos, que tengan una visión más global, y sean capaces de abordar temas muy complejos en equipos interdisciplinarios. Ante estos requerimientos, la educación no debe quedar al margen de tales cambios, sino por el contrario debe adaptar los planes de estudio a la realidad actual, modificando nuestra práctica docente, a partir de una concepción más completa del término aprendizaje para cumplir con el objetivo de este modelo educativo basado en competencias.
¿El aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren nuevas habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores que implica un cambio duradero en la conducta o en la capacidad del ser humano para comportarse de una determinada manera.
Se aprende algo cuando el sujeto asimila información de la realidad a determinadas estructuras en el cerebro que luego permiten, a partir de la evocación de esa información incorporada, comprender nuevas realidades.
Debemos considerar que este proceso es una actividad individual que se desarrolla en un contexto social y cultural. Es el resultado de procesos cognitivos individuales mediante los cuales se asimilan e interiorizan nuevas informaciones (hechos, conceptos, procedimientos, valores), se construyen nuevas representaciones mentales significativas y funcionales (conocimientos), que luego se pueden aplicar en situaciones diferentes a los contextos donde se aprendieron. Aprender no solamente consiste en memorizar información, es necesario también otras operaciones cognitivas que implican: conocer, comprender, aplicar, analizar, sintetizar y valorar. En cualquier caso, el aprendizaje siempre conlleva un cambio en la estructura física del cerebro y con ello de su organización funcional.
Quiere decir entonces que cuando aprendemos nos adaptamos a las exigencias que los contextos nos demandan.
Por lo tanto, el aprendizaje no debe ser algo trivial, pues no se limita a la comprensión de contenidos conceptuales únicamente, sino que cobra trascendencia en la vida del hombre, ya que el conocimiento le permite modificar sus estructuras y conductas, evolucionar y transformar su entorno, diferenciándolo de la especie animal.
Finalmente, el aprendizaje no puede ser medido en su totalidad con una serie de preguntas que los estudiantes deben responder para determinar que han aprendido. La evaluación de las competencias debe ser un proceso metacognitivo (saber conocer, saber hacer y saber ser) basado en criterios pertinentes al desempeño en el contexto, que articula aspectos cualitativos (actitudes y valores) y cuantitativos (comprensión y apropiación, procedimientos y técnicas). Es decir la evaluación debe ser continua y de manera integral.
CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE
El tema de las “competencias” en el campo educativo, resulta hoy en día de gran interés, puesto que involucra la reflexión sobre el desarrollo de nuevas estrategias que favorezcan una vinculación “real” entre educación y sociedad para la formación de profesionales en un contexto que tiende cada vez más hacia la globalización.
En este marco, las competencias surgen como una alternativa para dar una respuesta a las demandas sociales, con lo cual se busca generar modelos educativos de mayor pertinencia y calidad.
Una competencia es la capacidad de poner en práctica, conocimientos, habilidades, actitudes para resolver problemas o situaciones. Se trata de capacidades y no del todo de contenidos para comprender y actuar en la realidad.
Por lo anterior, las concepciones de aprendizaje que me parecen más congruentes con el enfoque por competencias son las siguientes:
Aprendizaje significativo (D. Ausubel, J. Novak), porque el alumno del siglo XXI tiene que saber gestionar su conocimiento a través de un aprendizaje que le ayude a comprender su contexto, y a afrontar los nuevos retos, desafíos y transformaciones del nuevo milenio, lo que aprenda debe traducirse en algo útil y duradero. Enseñar por competencias promueve el aprendizaje significativo.
Constructivismo. J. Piaget. La enseñanza ahora debe estar centrada en el alumno, quien es el responsable último de su propio proceso de aprendizaje. Él es quien construye o más bien reconstruye los saberes de su grupo cultural, al ser un sujeto activo cuando manipula, explora, descubre o inventa, incluso cuando lee o escucha las exposiciones de otros. El alumno reconstruye un conocimiento preexistente en la sociedad, pero lo construye en el plano personal desde el momento que se acerca en forma progresiva y comprehensiva a lo que significan y representan los contenidos curriculares como saberes culturales. La función docente en este sentido no se limita a crear condiciones óptimas para que el alumno despliegue una actividad mental constructiva, sino orientar y guiar explícita y deliberadamente dicha actividad.
Socio-constructivismo Vigotski. Este enfoque es compatible con el concepto de competencias. Los conocimientos se sitúan en cierto contexto, y las competencias sólo pueden definirse en función de situaciones. El concepto de situación se convierte entonces en el elemento central del aprendizaje: en situación, el alumno construye conocimientos situados y desarrolla competencias.
No se trata de enseñar contenidos disciplinarios descontextualizados sino realmente de definir situaciones en las cuales los alumnos pueden construir conocimientos y desarrollar competencias, hay que buscar situaciones en las cuales el alumno podrá construirse conocimientos acerca de esta noción. Más aún, también tendrá que utilizar estos conocimientos (como recursos entre otros) para desarrollar competencias. En fin, desde esta perspectiva, la tarea del profesor se vuelve compleja: manejar situaciones para permitir al alumno construir conocimientos y desarrollar habilidades.
